¿Qué te hicieron, Caracas?

I

¿Qué te hicieron, Caracas?,

¿por qué se marchitó tu espíritu de tejas coloradas?,

¿por qué ahora huele a pólvora lo que antes olía a lavanda?,

¿qué carga llevas encima, que no te levantas?.

¿Qué te ancla?,

¿por qué sangras?,

¿por qué te sobran las balas

cuando lo demás te falta?,

¿de dónde sacaste, Caracas, la mala maña

de segregar en tus entrañas el veneno que te mata?

II

Mira todo lo que sufres,

mira cómo te hundes,

mira el escarlata que tinta hasta el blanco de tus nubes.

Maldita sea la costumbre

de ver tu fiebre que sube,

de ver, día tras día, cómo te curtes.

Que nadie diga ni murmure

que la distancia nos separa, pues la distancia nos une.

Caracas de amor y odio que pataleas y que gruñes,

comprenderás que el turista, al acariciarte, se asuste.

III

¿Qué te hizo tan violenta?,

¿qué te volvió tan hostil, tan agresiva y filibustera?.

Tu garganta, que cantaba, se ha quedado reseca,

vives una pesadilla de la que no despiertas.

Se sofocó tu linterna,

tu sonrisa esplendorosa ahora es carcajeo de hiena.

El aire te pesa,

el sol te quema,

la noche te ha tornado peligrosa y desierta,

noche que es testigo, Caracas, de nuestra tácita guerra.

IV

¿Qué sientes,?, ¿qué ocultas?,

¿por qué tu única arteria es un raudal de agua sucia?,

¿por qué nos toca vivir en la perenne angustia

de tener un conocido que irá sin sangre a la urna?

Ay, Caracas, tan injusta,

donde, en vez de conquistas, son muertos los que se escrutan.

Que caiga pena de muerte con decisión absoluta

al que amenaza, al que roba y al que te tira basura.

Tanto mal, Caracas, te tortura;

y de ese mal, Caracas, ¿de quién es la culpa?

V

Pero, Caracas, saldremos de esta.

Los que te hirieron, Caracas, pagarán con sus cabezas.

Un día regresaremos, daremos la vuelta

a la mañana calmada con aroma a primavera.

Cómo no sentir, Caracas, este arraigo por tu tierra;

si en tu suelo ha transcurrido el total de mi existencia.

Si te fracturan, Caracas, serán mías las muletas.

Si te haces pobre, Caracas, será nuestra tu miseria.

El destino, Caracas, te volverá a hacer perfecta.

Me despido, Caracas, con esta carta que te besa.

T.M.

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