“El amor”, por el Profesor Tomás Marín

¿Qué no se ha dicho, hasta ahora, sobre el amor? Canciones, novelas, cuentos, poemas, obras, pinturas, teorías. Sin embargo, nunca se conocerá el amor hasta que se experimente en carne viva (con el perdón de los vegetarianos) y en alma muerta.

El amor es, básicamente, un sentimiento; por eso miento si lo sentí. El amor amordaza y amorata, tiene a morder, se basa en el deseo (de ése obsesivo) hacia una persona dentro de la cual quieres quedarte a morar y, si no eres correspondido, te echas a morir.

Hay muchos tipos de amor: amor a la familia (famidilio), amor al trabajo (jajajaja), amor al arte (o a alarte, como diría Dédalo; o a halarte, cuando no quieres empujar la puerta), amor a una buena lasaña (cosa que es natural, pues hacer lasaña es la hazaña más grande que hay). Pero quiero hablar del amor de pareja, el amor al que los antiguos griegos llamaban “Amor Eros”, porque erosiona hasta matar a los amantes pasaj(eros).

El amor llega sin avisar y sin visar, como un inquilino indeseado que, poco a poco, va extendiendo sus tentáculos y conquistando territorios del espíritu, como si fuese un gran imperio. No en vano, “amor” es el palíndromo de “Roma”. El amor es como una fiera del Coliseo que no dudará en desgarrarte por gusto de la otra persona que, al evaluar tu desempeño, te aprobará o te rechazará con su pulgar, como si fuese el emperador desde su grada V.I.P.

El amor ataca a quienes no tienen claros sus objetivos en la vida. Una persona ocupada y feliz no tendrá tiempo para amar (no confundir con un capitán de barco frustrado porque no tiene tiempo para mar) porque ama su oficio y no tiene espacio para más invitados. Fromm y Ovidio definieron al amor como un arte, aseverando que, como en cualquier arte, hay buenos y malos ejecutantes. Existen museos (hablando de arte) erigidos al amor, como el Museo de la Inocencia, basado en el relato homónimo de Pamuk, que narra sobre un personaje que coleccionó todo tipo de objetos utilizados por la mujer de sus pensamientos (desde colillas hasta tazas y zapatos) No sé si allí explicarán que el amor duele y que es un dolor que no se alivia con aspirinas, sino con aspiraciones (por aspiraciones entiéndase metas y proyectos, que no somos Maradona).

 

T.M.

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