12 discos esenciales en la música alternativa venezolana

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Venezuela es un país con excelentes bandas que incursionan en el rock, en el rap y en infinidad de mezclas. Es cierto que a nuestra música alternativa aún le falta muchísimo por crecer, pero a lo que se ha hecho hasta ahora, nadie puede “quitarle lo bailao”. Muchas han traspasado fronteras y, gracias a la crisis sin precedentes que vive el país, se han radicado afuera, captando oyentes de muchas partes del mundo. En La Cantárida te presentamos doce discos esenciales para que investigues, escuches, compartas y disfrutes de un proceso que sigue evolucionando.

“Commercial”, de los Amigos Invisibles. (2009)

Inspirado en la música pegadiza de los comerciales de radio, los Amigos Invisibles engendraron, sobre los rieles del funk (su sonido más característico), este muy bien compensado álbum que, como siempre, mantiene el toque ligero y humorístico de la banda. Tiene piezas emblemáticas como “Mentiras” y “Viviré para ti”, sutil tema que cuenta con la colaboración de la mexicana Natalia Lafourcade. En algunos intermedios se pueden escuchar voces reconocidísimas de la historia radial venezolana, tales como César Miguel Rondón, Érika de la Vega y hasta el comediante “Joselo”.

“Nuestra”, de La Vida Bohème. (2010)

Un collage alternativo, rockero, inteligente, electrónico y con un pequeño toque melancólico. Una puesta en escena lúdica y carnestolenda que implicaba saltos, gritos, bailes, sintetizadores, ropa vieja y muchísima témpera volando por el aire. La incursión de La Vida Bohème en el panorama musical difícilmente pudo haber sido mejor; ésta incluyó inolvidables conciertos en colegios, en universidades y en la famosa plaza Alfredo Sadel. “Nuestra” fue su excelente y colorida carta de presentación, con emblemas como “Radio Capital” (que contiene un tributo a The Ramones), como “Buen Salvaje” (presente en el soundtrack del videojuego FIFA 12) y canciones simbólicas y profundas como “El zar”, “Flamingo” e “I.P.O.S.T.E.L.”.

“Muerte”, de Canserbero. (2012)

“Sean bienvenidos todos a un mundo mental…”, así comienza este enigmático e inquietante álbum que, tal como su nombre lo indica, gira en torno a la figura de la muerte y sus simbolismos. La música y, sobre todo, las letras, versan sobre fracasos, venganzas, infiernos, pérdidas y rabias. El misterioso suicidio de Canserbero (que involucró el asesinato de uno de sus mejores amigos), acaecido dos años y medio después, le agregó aún más misticismo al disco, con muchas personas indagando y haciendo hipótesis sobre posibles mensajes premonitorios, incluidos en las pistas, de lo que estaba por venir.

“Harakiri City”, de Caramelos de Cianuro. (1996)

Con una atmósfera espacial y futurista, Harakiri City condensa mucha de la idiosincrasia de la juventud caraqueña de finales de siglo, escéptica e irreverente en un año en el que el rock venezolano no se hallaba en su mejor momento a la par que soplaba el viento de un total cambio político. Éste es el segundo LP de la banda y el primero en trascender las fronteras nacionales. Arranca con una hipnótica melodía, pesada y pesimista, para ir avanzando a temas más alegres, como “El martillo” (infaltable en las “horas locas” de los matrimonios de Caracas) y culminar con “Plataforma de despegue”, una preciosa historia de despedidas amargas, galaxias lejanas y reactores planetarios.

“Dios, el Diablo y el dinero”, de Los Mentas. (2014)

Los Mentas, siempre creativos y alegres, volcaron su Rockabilly en este trabajo que, simulando la estructura de una misa, va relatando, mediante 17 canciones, la historia de ascenso y caída de “Julián Pataenelsuelo”, un venezolano al que, mediante intervención divina, se le cumple el deseo de casi todos los seres humanos: poseer inmensas cantidades de riquezas económicas. Sin embargo, la ignorancia y la cultura (tan presente en nuestras tierras) del despilfarro, sumadas a la mano del mismísimo Diablo, pondrán en evidencia que a nuestro país, representado en el protagonista, le queda mucho por aprender. Es, quizás, el trabajo mejor logrado de la banda hasta ahora, mezclando estilos potentes de rock que incluyen hasta toques de Góspel.

“Ashanty Granpa”, de Papashanty SoundSystem. (2005)

Ritmos de rap, ska, dancehall y reggae; letras alucinantes que buscaban tocar fibras sociales e invitar a la acción ecológica, consciente y positiva. Papashanty lo tenía todo. Siempre se caracterizó por buenos conciertos que mezclaban a excelentes instrumentistas acompañando a Paparazzi y a Onechot. “Ashanty Granpa” fue el  único LP que esta banda publicó en su corta carrera. Contiene temas que se hicieron himnos, tales como “Música de Paz” y “Wo Noo Nooo” (adaptación libre de One step beyond, de la banda británica Madness) y otros no tan conocidos, pero de mucha calidad, como “Abre los ojos” y “Roots”.

“Plomo revienta”, de Desorden Público. (1997)

Casi todos los álbumes de Desorden Público, banda con más de treinta años de trayectoria, han sido muy buenos. Son, sin duda, la principal referencia cuando en Venezuela se habla de Ska. Sin embargo, entre todos sus discos, “Plomo Revienta”, por su calidad y por el momento en el que fue lanzado, es, quizás, el más trascendental. El primer punto a destacar es la portada, una composición ácida y caricaturesca que nos muestra un apocalíptico centro de Caracas en donde los integrantes de la banda, tratando de posar para la foto, esquivan malintencionadas e iracundas balas. También, obviamente, hay que referenciar los ya míticos temas que se hallan en “Plomo revienta”, tales como “Allá cayó”, “Vaivén” y “Valle de balas”

“Casa 4”, de Famasloop. (2009)

Todos los trabajos de Famasloop (discos, videos, canciones y puestas en escena) son un universo autónomo siempre cargado de metáforas, humor encriptado y simbolismos a descubrir. “Casa 4” continúa la historia de “3 Casas”, primer álbum de la banda (esta historia prosigue con “La quema” (2012) y aún con “Las cenizas” (próximo a ser lanzado)). El interior físico y palpable de “Casa 4” contiene un folleto blanco con letras, un lápiz y muchas calcomanías (relacionadas con el contenido de los temas) para que tú, como oyente, puedas participar en el diseño de tu propia “casa”. Esta magistral obra contiene canciones emblemáticas, como “Al revés”, algunas políticas como “Vaca lechera” y otras repletas de simpática melancolía (valga la paradoja), como “Cucaracha” y “Cada”.

“Kazando Malandras”, de La Puta Eléctrica. (2005)

“Kazando Malandras” fue el último trabajo de La Puta Eléctrica antes de que disolviera, dos años después. Mostró el que, sin duda, fue el lado más desarrollado de la banda que oscilaba entre el rock y un punk muy sutil. Con composiciones agradables y precisas, en donde hay mucho rango para las guitarras y hasta el sonido de algún sintetizador, la letras de La Puta Eléctrica dejaron huella en temas como “Victoria”, dedicada a la siempre insomne ciudad de Caracas, el homónimo “Kazando Malandras” (con un enfoque más obscuro), y “Spiral”.

“Papidandeando”, de Vagos y Maleantes. (2003)

“Papidandeando” fue la consecuencia directa y uno de los puntos más altos del proyecto Venezuela Subterránea, que fue en búsqueda de artistas callejeros del Hip-Hop en Venezuela y del que nacieron tanto Vagos y Maleantes como Guerrilla Seca (ambos disueltos al día de hoy). Una combinación de rap con ritmos caribeños y letras de humor negro que relataban vivencias propias a cargo del dúo conformado por “El Budú” y “El Nigga”, quienes luego, sumados a DJ Trece como vocalista adicional, formaron el grupo “Tres dueños”. Sin embargo, ningún trabajo posterior tuvo la repercusión de “Papidandeando” (único LP bajo el nombre de “Vagos y Maleantes” como tal), que contiene temas tan disímiles como “Sabor y control” y Boca del lobo”.

“Será”, de La Vida Bohème. (2013)

El segundo LP de La vida bohéme (su obra maestra hasta ahora) da al traste con el primero en relación a su atmósfera y a su estado de ánimo. Si “Nuestra” fue resistencia y optimismo, “Será” es un repaso devastador y luctuoso a la historia de un país que se está cayendo a pedazos. Relata parte de los episodios que desembocaron en la Venezuela destruida y triste, tales como la malversación del petróleo, la emigración interna, la esperanza sin frutos, la violencia y la diáspora. La aventura comienza con “Cementerio del Este” y “Cementerio del Sur”, dos canciones hermanadas poseedoras de una fuerte instrumentación que se hace clamor fallido de reconciliación. Pasa por temas alucinantes como “Hornos de Cal”, “La bestia”, “La sangre y el eco”, y culmina con “Ariadna”, una breve y minimalista tonada que relaciona el mito de Teseo con una eventual salida del laberinto social, económico y político en el que estamos atrapados.

“Primavera”, de Tan Frío el Verano. (2012)

La obra musical de Tan Frío el Verano debe verse como un conjunto unido y conceptual. Han sacado tres álbumes: Invierno, Primavera y Otoño (Verano, que cierra la tetralogía, está muy cerca de salir a la luz). La banda es casi instrumental en su totalidad, con una música experimental que mezcla sintetizadores y muchísimos sonidos. Primavera, sin embargo, es su trabajo más balanceado hasta ahora, con preciosos títulos como “2208 horas en un segundo” o  “Con las manos llenas de fuego” (la que, posiblemente, es la mejor del disco).

¿Estás de acuerdo con nuestra lista? ¿Qué otros discos agregarías? ¿Quitarías alguno? Déjanos tu respuesta en los comentarios.

Tomás Marín.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Vagos y Maleantes: Inolvidables

    Me gusta

  2. Ale dice:

    el mio, la lucha

    Me gusta

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