Top 10 canciones de La Vida Bohéme

La Vida Bohéme arrojó témperas multicolores en sus primeros conciertos. Plasmó decadencia, esperanza, decepción y amor en una impactante trilogía discográfica. Musicalizó esencias de profundos mundos literarios. Creció junto a sus oyentes. Participó con una canción en el videojuego FIFA 12. Ganó su primer Grammy Latino. Emigró en búsqueda de las puertas que Venezuela, poco a poco, fue cerrando. Se internacionalizó y, hoy en día, continúa su camino.

La Cantárida presenta su top 10 de canciones de La Vida Bohéme.

Flamingo. (Nuestra)

Una preciosa composición melódica que va de la mano de una poética letra cuyo eje principal versa sobre la amistad en el amor y el sacrificio en la fidelidad. Es una infaltable en el repertorio de la banda y ha sido versionada infinitas veces, guitarra en mano, en pequeños Café-Concerts y en reuniones caraqueñas. En 2014, luego de mucho trabajo, la banda presentó un video animado dirigido por Carl Zitelmann que fue proyectado en varias salas de cine del país y que recuerda a Eat raw meat = Blood drool, de los ingleses Editors.

“Si te tumba el mar abierto y el odio te ciega, yo estaré ahí con balsas y un millón de velas”.

Cementerio del Este / Cementerio del Sur. (Será)

Dos piezas hermanadas cuyo cuerpo unido es mayormente instrumental. Es un clamor de reconciliación basado en la división atroz que segmenta a Caracas como reflejo del resto del país; una fractura que se aprecia en la comparativa entre el Cementerio del Este, asociado a personas más pudientes y acomodadas, y el Cementerio del Sur, otrora el principal de la capital y ahora asolado por la desidia, la peligrosidad y el vandalismo.

“Qué útil será el luto cuando se vuelva perenne”.

Você. (La lucha)

Primer sencillo del más reciente trabajo discográfico de La Vida Bohéme. Una mezcla compleja de sonidos y letras que hacen referencia, por ejemplo, a “El guardián entre el centeno”, la sombría novela de J.D. Salinger (y asociada por la cultura popular al asesinato de John Lennon) y al mediático caso de los mineros chilenos de 2010. Su genial video, dirigido por Johan Verhook y rodado entre Catia y la localidad sucrense de Santa Fe, muestra un ejemplo del eterno espiral de la venganza y la violencia mientras concluye, al igual que la canción, con parte del memorable monólogo de Segismundo (Calderón de la Barca) al final de la II jornada de la famosa pieza teatral “La vida es sueño”.

“Si mi vida son mis heridas, sean dadas, recibidas, o abiertas todavía, ¿será que mis heridas soy?”

El zar. (Nuestra)

Una de las más poderosas del repertorio. Aún recuerdo (permitiéndome la licencia de agregar vivencias personales a este artículo) el misticismo que se respiraba en el ambiente cuando la banda tocó esta pieza en uno de sus inolvidables conciertos de la Plaza Alfredo Sadel. La letra, como muchas, es plurisignificante. Es probable, sin embargo, que esté inspirada, como su título indica, en los hechos del Domingo Sangriento, acaecidos en la Rusia imperial de 1905.

“Nos vamos cantando a la luna en un carnaval”

Hornos de Cal. (Será)

Hornos de Cal (personalmente, mi favorita entre todas) ya había sido estrenada en algunas presentaciones de la agrupación anteriores al lanzamiento de “Será”, su segunda placa. Está melódicamente familiarizada con “Helena”, otra pieza del disco. La letra rinde tributo a la casi legendaria zona residencial ubicada en el corazón de la parroquia San Agustín, en Caracas, tristemente enfrentada a la delincuencia y al miedo producido por las amenazas, las balas y la pólvora.

“…Y el Diablo en la puerta espera que rompamos ayuno y salgamos por cena”.

El milagro del sur. (La lucha)

Según palabras de Henry D’Arthenay, compositor principal y voz de La Vida Bohéme, “El milagro del sur” se basa en el poder de la palabra y en la posibilidad latinoamericana del progreso y la redención; de comenzar a creernos verdaderamente que un cambio es posible. Hace majestuoso recuerdo de jóvenes que dieron la vida en defensa de sus creencias contra gobiernos totalitarios, como Bassil Da Costa (asesinado en las protestas contra Nicolás Maduro en 2014) y “Panchito” Muntaner, estudiante argentino ejecutado clandestinamente por agentes de Videla.

“…Y ahora que lo ves, brillante araguaney; ramas del sacrificio que otros dieron sin saber”.

Aún. (Será)

Una suerte de magistral tonada posiblemente inspirada en la canción “Sabana”, del maestro Simón Díaz. Nos pone en la piel de un campesino que participa del éxodo petrolero con el fin de ir a  la caza de una vida más digna y de mayores oportunidades salariales que le permitan tener una existencia cómoda (o, al menos, decente) para sí mismo y para sus descendientes. Un fenómeno que ya era señalado por Miguel Otero Silva en su novela “Casas muertas”.

“Quiero que mis hijos tengan un nombre que dé orgullo mostrar”.

Domingo. (La lucha)

Según Henry D’Arthenay, “Eliseo” y “Domingo” son, bajo cierta óptica, los protagonistas de la “historia” de su último disco. Son dos amigos sencillos que se comunican desde la distancia, que se cuentan pesares, anhelos y promesas que no saben si podrán cumplir. “Domingo” puede fácilmente ser considerada la canción más triste de toda la trilogía. Finaliza con un instrumental liderado por un simbólico cuatro. No hay edad ni condición social específica. “Domingo” puede ser desde un empresario joven hasta el carismático señor canoso que vendía raspados en la puerta del colegio.

“Oye, Domingo, sé que es difícil, quisiera decirte que ya va a pasar”.

“La bestia” (Será)

Al igual que “Hornos de cal”, esta canción ya había sido interpretada en público previo al lanzamiento del LP que la contiene oficialmente. Para muchos oyentes, “La bestia” es metáfora clara de un país herido y enfermo que se burla de nosotros porque, a pesar de su agonía, conoce perfectamente que somos una especie de ciervos presas de su arraigo y que lo llevamos presente, lo amemos, lo depreciemos o le temamos, en el pensamiento.

“Me deja la reja abierta pa’ verme intentar sin fuerzas. Sabe que, aunque yo lo quiera, no la puedo abandonar jamás”.

La sangre y el eco. (Será)

El título es el mismo que el de la novela del escritor español Julio Manuel de la Rosa, que habla sobre una serie de personajes envueltos en el terror de la Guerra Civil. Es una de las más agresivas de La Vida Bohéme en lo que respecta a temática y a riff. Si se le presta la atención debida, sus tautológicas palabras podrían estar describiendo un complicado secuestro, tan presente en la atmósfera venezolana y, sobre todo, caraqueña.

“Mira lo que te hicieron. Callado, compañero”.

I.P.O.S.T.E.L. (Nuestra) Bonus.

Es, quizás, la pieza de La Vida Bohéme más cargada de simbolismos líricos. Su título, posiblemente surrealista, naturalmente hace guiño al Instituto Postal Telegráfico, la principal compañía venezolana relacionada con el envío físico durante muchos años. Resume mucha de la filosofía de la banda, en ver el arte como una herramienta de cambio y en recorrer el camino del aprendizaje integral como respuesta a las balas y a la violencia.

“Olvida todo lo que aprendiste y vuelve a aprender…para olvidar otra vez”.

¿Estás de acuerdo con nuestra lista? ¿Qué otras canciones de La Vida Bohéme te han marcado? ¿Eliminarías alguna? Déjanos tu respuesta en los comentarios. 🙂

Tomás Marín.

 

 

 

 

 

 

 

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