La obra de teatro de los 27 segundos.

Ella:
¿Tú te piensas que soy tonta?
¿Crees que no me doy cuenta
que en tus ojos hay un amor
que brilla y que centellea?

Que domina tu corazón,
que lo subyuga y lo incendia.
Que hace flamas de una chispa,
como un pedazo de yesca.

Él:
Hoy te amo, lo admito,
pero no sabré mañana.
Si algo enseña la vida
es que lo eterno no es nada.

El amor que hoy nos duele,
que nos hiere con su lanza,
se convierte en el soplido
de una ventisca que pasa.

Tomás Marín.

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